Ya hemos acabado el segundo trimestre y en la última unidad hemos trabajado la argumentación mediante textos. A modo de cierre prevacacional, decidí apostar por la película Doce hombres sin piedad (Twelve angry man) para el aula de 2º de ESO.
Mejor dicho, abrí una pequeña reflexión sobre la importancia de la argumentación oral en nuestro día a día, en los oficios, en nuestra realidad y en situaciones decisivas como puede ser un juicio. Además, introduje el papel de los estereotipos en muchas de nuestras afirmaciones. Y, la verdad, ha salido mucho mejor de lo que esperaba ya que da pie a trabajar:
- La estética cinematográfica de los años 50-60. Muchos alumnos se sorprendían del excesivo consumo de tabaco y la sensación de angustia que les generaba.
- Los estereotipos sociales. Hay que prestar atención a la descripción del condenado en boca de algunos miembros del jurado «Los de su calaña son así: borrachos, violentos, por domesticar…»
- El egocentrismo. Recordemos que algunos miembros del tribunal mostraban su impaciencia por condenar al agresor y seguir con sus vidas de ocio.
- La argumentación oral. Henry Fonda consigue sembrar la duda razonable con la revisión de los hechos, pero todo pasa por las maneras de convencer: ejemplos, suposiciones, pruebas físicas…Los hechos son supervisados desde la dialéctica de la suposición, de enjuiciar si las pruebas son lo suficiente evidentes para condenar a un joven a la silla eléctrica o no.
- La pena de muerte. Obviamente, tema transversal que no se puede obviar en esta película. La facilidad de condenar de palabra frente a la conciencia de ser verdugo del joven. Entre estos dos puntos equidistantes hay un trabajo de dialéctica que funciona plenamente en la película, que invita a la reflexión, en todo momento, de quien la visualiza.
Después de haberla trabajado en clase, encontré para crear esta entrada, el siguiente material de http://www.juntadeanadlucía.es Doce hombres sin piedad, ficha técnica y actividades, pero también la siguiente reseña cinematográfica Reseña cinematográfica, doce hombres sin piedad
Personalmente, he trabajado la película de forma un tanto más esporádica y he dejado actuar a los alumnos. Paraba algunas escenas y comentábamos todo aquello que les llamase la atención; incluso, generaban hipótesis en torno a la culpabilidad (o no) del acusado. Sin embargo, creo que estos materiales me serán de mucha utilidad para la próxima vez.
Dejo aquí la idea
