Cuelgo aquí un texto que utilicé en clase para trabajar aspectos del texto argumentativo. Os dejo el enlace al texto descargable con las actividades sugeridas.
¿Dónde están los chistes sobre los ovnis?
La mayoría de los mensajes sobre los objetos voladores derribados en Estados Unidos son teorías de la conspiración
14 FEB 2023 – 05:00 CET [TEXTO ADAPTADO]
Sé que la nostalgia es una trampa, pero no puedo evitar pensar que si lo de los ovnis hubiese pasado hace unos años, Tuiter se habría llenado de chistes. No es que no haya ninguno, pero ahora mismo es mucho más fácil encontrar teorías de la conspiración, cada una más incomprensible que la anterior, que chistes sin más. Pero es que la actualidad se lo ha puesto fácil a quienes creen en tramas fantasiosas y complots retorcidos.
En los últimos días, las autoridades estadounidenses y canadienses han abatido varios objetos voladores no identificados, aparte de un globo chino. Y, para colmo, el general Glen D. VanHerck, del Pentágono, no descartaba ninguna explicación, ni siquiera que se tratase de ovnis extraterrestres. Quizás era un ejercicio de prudencia excesivo, pero no hacía falta animar a quienes ya estaban predispuestos a pasar del espionaje y los conflictos geopolíticos al temor a un ataque alienígena.
El lunes, más de 160.000 tuits usaban la palabra “ovni”. Entre estos mensajes y la selección de conspiranoicos que hace cada día la cuenta @EstoyAvisando, podíamos leer a tuiteros que sostienen que esto es “solo el inicio”, aunque sin aclarar de qué.
Algunos parecen más sensatos. Como los que descartan que estos ovnis sean alienígenas porque aseguran que los ovnis formarían parte de un proyecto secreto en el que los poderes fácticos estarían usando el temor a una invasión planetaria inminente para imponer el nuevo orden mundial. Aparte de los platillos volantes, usarían otros medios como la telepatía y las manifestaciones sobrenaturales. Me parece una forma rebuscadísima de imponer cualquier orden, mundial o local, nuevo o viejo.
Otros sugieren que todo esto no es más que una forma de desviar la atención de las maniobras del Gobierno estadounidense en Ucrania o del accidente, hace más de una semana, de un tren en Ohio que transportaba materiales tóxicos. Pero ¿qué necesidad hay de inventarse cortinas de humo imaginarias justo la semana de la Superbowl?
Todo esto parece absurdo y hasta divertido, pero no olvidemos que las teorías de la conspiración son peligrosas incluso cuando tienen una apariencia inocente. Como explica el filósofo keniata Quassim Cassam en su libro Conspiracy Theories, a menudo estamos ante ideas que camuflan su antisemitismo y su extremismo de forma grotesca, haciendo referencia a poderes en la sombra, como el nuevo orden mundial, los illuminati, o incluso los lagartos espaciales.
Las teorías de la conspiración también ponen en duda la figura de los expertos, como estamos viendo con las vacunas desde hace unos años. Para muchos acaba teniendo el mismo valor lo que dicen médicos y científicos que lo que suelta un señor en YouTube al que solo le falta envolverse la cabeza en papel de aluminio. Por supuesto, los expertos también se equivocan, pero al menos tienen un criterio y unos conocimientos de los que a menudo nos podemos fiar.
Lo más preocupante es que estos relatos aparentan ser críticos con el poder, pero a efectos prácticos le hacen un favor. Cualquier gobierno prefiere 160.000 tuits con acusaciones improbables e indemostrables (como que están poniendo en marcha un plan para leer nuestros pensamientos) a tener 160.000 mensajes que hablen del paro, de la inflación o de la sanidad pública.
Total, que echo de menos los chistes. Los voluntarios, quiero decir.
